El embarazo es un periodo de grandes cambios para la mujer. Normalmente, viene acompañado de muchas variaciones en ella y en su entorno. No sólo a nivel físico, existen otros factores capaces de aumentar el estrés de la embarazada:
- Cambios en la percepción personal y de imagen corporal.
- Ansiedad por futuras responsabilidades.
- Cambios en la conducta sexual.
- Miedo al parto, al dolor..
- Miedo a que surja algún problema.
- Acoso e intervencionismo social y familiar.
Llegando, incluso, a dudar de sus propias capacidades como madre.
Éstas son algunas de las razones que justifican, de sobra, la situación de estrés “in crescendo” que padecen muchas embarazadas. También es conocida como “la crisis del embarazo”.
No se da en todas las mujeres. Pero si aparece, puede presentarse de 2 maneras: la más común es en forma de crisis agudas. La otra menos frecuente, pero más grave, en forma de un estado continuo de frustración y baja autoestima; pudiendo desencadenar, incluso, en una depresión.
Lo más corriente es que la mujer experimente crisis puntuales, originadas por un cúmulo de estímulos externos o frustraciones personales en un momento dado. Suele coincidir con picos hormonales que alteran su percepción real de la situación y debilitan momentáneamente su autoestima. Aparecen las ansiedades típicas del embarazo.
Es importante que la mujer tenga conocimiento previo de todos los cambios que va a experimentar, para que pueda comprenderlos y afrontarlos de la mejor manera. El desconocimiento, o las crisis frecuentes, pueden llevar a la embarazada a un estado continuo de estrés durante todo el embarazo. Pudiendo acabar en situaciones perjudiciales para ella misma o para el bebé. Como ya hemos dicho, esto es menos frecuente, pero hay que tenerlo en cuenta.
Es posible evitarlo siguiendo algunos consejos básicos:
- Si una mujer desea quedarse embarazada, o si ya lo está y desconoce lo que le va a ocurrir, es conveniente que consulte de inmediato con un especialista.
- Debe ser consciente de lo que significa “ser y estar” embarazada. Es una etapa esplendorosa que se debe vivir con plenitud y optimismo. Controlando las pequeñas ansiedades y canalizándolas hacia lo verdaderamente importante: tener un hijo.
- Las alteraciones hormonales son inevitables, por ello, es mejor tomarlo con filosofía y aceptar que tu cuerpo y tu vida se están transformando. Pero no hay que dejar que se apoderen de la mente. Esas pequeñas secreciones van a alterar los diferentes estados de ánimo de la mujer. Esto es algo totalmente normal y cabe tenerlo en cuenta, tanto ella misma como las personas que compartan su embarazo. Siendo así, podremos evitar que las malas sensaciones perjudiquen su día a día.
- Es muy importante hacer partícipe al padre, o a las personas cercanas. Compartiendo la felicidad, los miedos, las transformaciones, las dudas.. y educando en el conocimiento a los que te rodean, todo se vuelve más fácil.
No hay que descuidar pequeños detalles:
· Dieta sana y completa.
· Ejercicio diario.
· Autoestima y fe en sí misma.
· Es importante acudir a las clases de PREPARACIÓN A LA MATERNIDAD, sobre todo si se es primeriza.
· Planificación y organización personal.
Consulta en la Clínica Alcubo, tu espacio fisiopedagógico. Aquí te frecemos un servicio de acomodación-información, combinado con tus clases de PREPARACIÓN A LA MATERNIDAD.
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Por: Paula Aranda
(fisioterapeuta)
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