¿Qué es la autoestima?
La autoestima es la conciencia de una persona de su propio valor, el punto más alto de lo que somos y de nuestras responsabilidades, con determinados aspectos buenos y otros mejorables, y la sensación gratificante de querernos y aceptarnos como somos por nosotros mismos y hacia nuestras relaciones. Es el resultado de la relación entre el temperamento del niño y el ambiente en el que éste se desarrolla.
La autoestima es un factor básico en la correcta formación personal de los niños. De eso dependerá su desarrollo en el aprendizaje, en sus relaciones sociales, en sus actividades, es decir en su propia felicidad para consigo mismo y para con propio su entorno.
Cuando un niño adquiere una buena autoestima se sentirá competente, seguro, y valioso. Entenderá que es importante aprender, y no se sentirá disminuido cuando necesite de ayuda. Será responsable, se comunicará con fluidez, y se relacionará con los demás de una forma adecuada. Al contrario, el niño con una baja autoestima no confiará en sus propias posibilidades ni de las de los demás. Se sentirá inferior frente a otras personas, y por lo tanto se comportará de una forma más tímida, más crítica, con poca creatividad, lo que en muchos casos le podrá llevar a desarrollar conductas agresivas, y a alejarse de sus compañeros y familiares.
Por esto es tan importante tanto para los padres como para los profesores que no caiga en el olvido la autoestima de sus hijos o de sus alumnos.
Durante la etapa desde el nacimiento a la adolescencia, por su vulnerabilidad y flexibilidad, busca mejorar la autoestima de tu hijo. Todo lo que se consigue en este periodo puede sellar su conducta y su postura hacia la vida, en la edad adulta. Para conseguir este objetivo es necesario hablar con los hijos, interesarse por sus actividades diarias, por sus dudas o conflictos, es decir, comunicarse con ellos. Han de saber que os interesáis por ellos, que no están solos.
Relacionamos aquí algunas señales de que o todo va bien o de que algo va mal.
Comportamiento de una baja autoestima
Normalmente, durante su desarrollo los niños suelen presentar muchas alteraciones de conducta. Y eso es totalmente normal ya que el niño necesitará contrastar distintas situaciones. Pero existen actuaciones que persisten y se convierten en comportamientos casi crónicos. Por ejemplo, cuando el niño empieza a evitar actividades intelectuales, deportivas o sociales por miedo al fracaso; cuando engaña, miente, y echa la culpa a los demás; cuando, por no confiar en sí mismo y en su capacidad, se hace el pequeño delante de los demás; cuando se vuelve agresivo o violento, y extremadamente tímido; cuando se niega a todo y se muestra frustrado delante de cualquier situación, o cuando la opinión ajena domina sus decisiones. Cuando eso ocurra, lo primero es acércate más a tu hijo, tener conciencia del problema que tiene, e intentar ayudarlo como sea. El apoyo de la familia es fundamental en el proceso de recuperación. Pero si ves que la situación es más seria y crees que requiere la ayuda de un especialista, no pienses dos veces antes de acoger a este servicio. Mejor sanar que lamentarse después.
El papel de la escuela también es importante ya que es la que debe tener habilidad y medios para identificar el problema y a ayudar al niño en dar una salida a estos sentimientos tan distorsionados que le causan tantos problemas.
Comportamiento de una buena autoestima
Por lo general un niño con buena autoestima suele demostrar el deseo de intentar cosas nuevas, de aprender, de probar nuevas actividades; de ser responsable de sus propios actos; de tener comportamientos pro-sociales; de tener confianza en sí mismo y en sus capacidades; de colaborar con los demás; de reconocer sus errores y aprender con ellos. En estos casos, no tienes nada con que preocuparse. Tu hijo estará construyendo una buena autoestima. Pero no te olvides de que ni él ni nadie son perfectos.
Fuente: guiainfantil.com