La importancia de los padres ante el tratamiento de la dislexia.

¿Qué es?

La dislexia es una deficiencia de la lectura, la escritura y el aprendizaje. Su causa es una alteración de las zonas cerebrales que controlan el lenguaje. Afecta a un 5% de los niños de 7 a 9 años, sobre todo varones. >


Sus manifestaciones son muy variadas y dependerán de la intensidad del trastorno y de la edad del niño, porque se pueden afectar funciones relacionadas con la memoria, el vocabulario, las áreas motrices y el habla. Incluso en la etapa preescolar se pueden observar las deficiencias significativas en el lenguaje, la motricidad, la percepción y la falta de madurez en general, por lo que, no se cura sólo con el paso del tiempo, se requiere un diagnóstico temprano para ayudar al niño oportunamente. Aunque podamos pensar que el tratamiento de la dislexia es obra exclusiva de los especialistas (logopedas, pedagogos), los papás también tienen su parte de responsabilidad y su obligación para la mejora de sus hijos.
Sobre todo el niño tiene que saber que sus padres entienden sus problemas de aprendizaje, y que por supuesto lo van a ayudar y apoyar en su tratamiento. El niño siempre tiene que tener un apoyo emocional por parte de los padres. Los padres tienen la importantísima labor de explicarle a sus hijos el porqué de sus dificultades y sobre todo hacerles entender que eso no quiere decir que las personas implicadas opinen que es inferior a los demás niños, sino que simplemente ha de esforzarse un poquito más en lecto-escritura, y que no es al único niño que le ocurre, que como él hay muchísimos.
Los padres tienen que demostrarle al niño su tranquilidad, en ningún momento mostrar ningún tipo de ansiedad y preocupación por las dificultades de su hijo, y mucho menos delante de éste, pues esa ansiedad los niños la perciben y pueden llegar a generar otro tipo de dificultades emocionales secundarias, que pueden dificultar su correcto tratamiento.
Generalmente la dislexia se atribuye a una base genética y no está relacionada con su inteligencia. Por lo tanto muchos de estos padres en su infancia habrían tenido algún tipo de dificultad en lecto-escritura. Esto en muchos casos puede ser positivo, pero también muy negativo para el niño. Estos padres en todos los casos, no deben de presionar más de la cuenta al niño, por no querer que les ocurra lo mismo que a ellos. Siempre tienen que demostrarle al niño y decirle que ellos han pasado por lo mismo y que han llegado a triunfar en la vida, que con un poquito de esfuerzo uno consigue lo que se propone. Los padres son el referente por excelencia de sus hijos.
Como conclusión, los padres siempre tienen que ayudar en el desarrollo de la autoestima de sus hijos, pues es muy probable que ellos se vean inferiores a los demás niños, o diferentes. La guía es tener clara la escala de valores en la que se desenvuelve el niño, la situación de partida, el esfuerzo realizado. Nunca hay que sobreprotegerles.

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Por: Alicia Pardo
(Pedagoga)

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Tags: niño, tratamiento

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